
De lo que leo
me alimento,
de lo que siento,
de mis pasiones
de mis lamentos.
Que vibran
en mi cuerpo,
ciego,
en mis entrañas
en mi cerebro,
formando un eco
que convulsiona
mis tiempos,
enlazando cotidiano
con lo eterno.
Me zarandea,
voy del cielo
hasta el infierno.
Reconozco mis silencios;
espacios
de pulsión llenos.
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